Posted on Febrero 22nd, 2010 at 2:16 PM by SJB

Mensaje de S.S. Benedicto XVI para la Cuaresma 2010

« La justicia de Dios se ha manifestado
por la fe en Jesucristo » (cf. Rm 3,21-22)

Queridos hermanos y hermanas:

Cada año, con ocasión de la Cuaresma, la Iglesia nos invita a una sincera revisión de nuestra vida a la luz de las enseñanzas evangélicas. Este año quiero proponeros algunas reflexiones sobre el vasto tema de la justicia, partiendo de la afirmación paulina: «La justicia de Dios se ha manifestado por la fe en Jesucristo» (cf. Rm 3,21-22).

Justicia: “dare cuique suum”

Me detengo, en primer lugar, en el significado de la palabra “justicia”, que en el lenguaje común implica “dar a cada uno lo suyo” – “dare cuique suum”, según la famosa expresión de Ulpiano, un jurista romano del siglo III. Sin embargo, esta clásica definición no aclara en realidad en qué consiste “lo suyo” que hay que asegurar a cada uno. Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley. Para gozar de una existencia en plenitud, necesita algo más íntimo que se le puede conceder sólo gratuitamente: podríamos decir que el hombre vive del amor que sólo Dios, que lo ha creado a su imagen y semejanza, puede comunicarle. Los bienes materiales ciertamente son útiles y necesarios (es más, Jesús mismo se preocupó de curar a los enfermos, de dar de comer a la multitud que lo seguía y sin duda condena la indiferencia que también hoy provoca la muerte de centenares de millones de seres humanos por falta de alimentos, de agua y de medicinas), pero la justicia “distributiva” no proporciona al ser humano todo “lo suyo” que le corresponde. Este, además del pan y más que el pan, necesita a Dios. Observa san Agustín: si “la justicia es la virtud que distribuye a cada uno lo suyo… no es justicia humana la que aparta al hombre del verdadero Dios” (De Civitate Dei, XIX, 21).

¿De dónde viene la injusticia?

El evangelista Marcos refiere las siguientes palabras de Jesús, que se sitúan en el debate de aquel tiempo sobre lo que es puro y lo que es impuro: “Nada hay fuera del hombre que, entrando en él, pueda contaminarle; sino lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre… Lo que sale del hombre, eso es lo que contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen las intenciones malas” (Mc 7,15. 20-21). Más allá de la cuestión inmediata relativa a los alimentos, podemos ver en la reacción de los fariseos una tentación permanente del hombre: la de identificar el origen del mal en una causa exterior. Muchas de las ideologías modernas tienen, si nos fijamos bien, este presupuesto: dado que la injusticia viene “de fuera”, para que reine la justicia es suficiente con eliminar las causas exteriores que impiden su puesta en práctica. Esta manera de pensar ―advierte Jesús― es ingenua y miope. La injusticia, fruto del mal, no tiene raíces exclusivamente externas; tiene su origen en el corazón humano, donde se encuentra el germen de una misteriosa convivencia con el mal. Lo reconoce amargamente el salmista: “Mira, en la culpa nací, pecador me concibió mi madre” (Sal 51,7). Sí, el hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original. Adán y Eva, seducidos por la mentira de Satanás, aferrando el misterioso fruto en contra del mandamiento divino, sustituyeron la lógica del confiar en el Amor por la de la sospecha y la competición; la lógica del recibir, del esperar confiado los dones del Otro, por la lógica ansiosa del aferrar y del actuar por su cuenta (cf. Gn 3,1-6), experimentando como resultado un sentimiento de inquietud y de incertidumbre. ¿Cómo puede el hombre librarse de este impulso egoísta y abrirse al amor?

Justicia y Sedaqad

En el corazón de la sabiduría de Israel encontramos un vínculo profundo entre la fe en el Dios que “levanta del polvo al desvalido” (Sal 113,7) y la justicia para con el prójimo. Lo expresa bien la misma palabra que en hebreo indica la virtud de la justicia: sedaqad,. En efecto, sedaqad significa, por una parte, aceptación plena de la voluntad del Dios de Israel; por otra, equidad con el prójimo (cf. Ex 20,12-17), en especial con el pobre, el forastero, el huérfano y la viuda (cf. Dt 10,18-19). Pero los dos significados están relacionados, porque dar al pobre, para el israelita, no es otra cosa que dar a Dios, que se ha apiadado de la miseria de su pueblo, lo que le debe. No es casualidad que el don de las tablas de la Ley a Moisés, en el monte Sinaí, suceda después del paso del Mar Rojo. Es decir, escuchar la Ley presupone la fe en el Dios que ha sido el primero en “escuchar el clamor” de su pueblo y “ha bajado para librarle de la mano de los egipcios” (cf. Ex 3,8). Dios está atento al grito del desdichado y como respuesta pide que se le escuche: pide justicia con el pobre (cf. Si 4,4-5.8-9), el forastero (cf. Ex 20,22), el esclavo (cf. Dt 15,12-18). Por lo tanto, para entrar en la justicia es necesario salir de esa ilusión de autosuficiencia, del profundo estado de cerrazón, que es el origen de nuestra injusticia. En otras palabras, es necesario un “éxodo” más profundo que el que Dios obró con Moisés, una liberación del corazón, que la palabra de la Ley, por sí sola, no tiene el poder de realizar. ¿Existe, pues, esperanza de justicia para el hombre?

Cristo, justicia de Dios

El anuncio cristiano responde positivamente a la sed de justicia del hombre, como afirma el Apóstol Pablo en la Carta a los Romanos: “Ahora, independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado… por la fe en Jesucristo, para todos los que creen, pues no hay diferencia alguna; todos pecaron y están privados de la gloria de Dios, y son justificados por el don de su gracia, en virtud de la redención realizada en Cristo Jesús, a quien exhibió Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre, mediante la fe, para mostrar su justicia (Rm 3,21-25).

¿Cuál es, pues, la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, se cura a sí mismo y a los demás. El hecho de que la “propiciación” tenga lugar en la “sangre” de Jesús significa que no son los sacrificios del hombre los que le libran del peso de las culpas, sino el gesto del amor de Dios que se abre hasta el extremo, hasta aceptar en sí mismo la “maldición” que corresponde al hombre, a fin de transmitirle en cambio la “bendición” que corresponde a Dios (cf. Ga 3,13-14). Pero esto suscita en seguida una objeción: ¿qué justicia existe dónde el justo muere en lugar del culpable y el culpable recibe en cambio la bendición que corresponde al justo? Cada uno no recibe de este modo lo contrario de “lo suyo”? En realidad, aquí se manifiesta la justicia divina, profundamente distinta de la humana. Dios ha pagado por nosotros en su Hijo el precio del rescate, un precio verdaderamente exorbitante. Frente a la justicia de la Cruz, el hombre se puede rebelar, porque pone de manifiesto que el hombre no es un ser autárquico, sino que necesita de Otro para ser plenamente él mismo. Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.

Se entiende, entonces, como la fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo “mío”, para darme gratuitamente lo “suyo”. Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia “más grande”, que es la del amor (cf. Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.

Precisamente por la fuerza de esta experiencia, el cristiano se ve impulsado a contribuir a la formación de sociedades justas, donde todos reciban lo necesario para vivir según su propia dignidad de hombres y donde la justicia sea vivificada por el amor.

Queridos hermanos y hermanas, la Cuaresma culmina en el Triduo Pascual, en el que este año volveremos a celebrar la justicia divina, que es plenitud de caridad, de don y de salvación. Que este tiempo penitencial sea para todos los cristianos un tiempo de auténtica conversión y de intenso conocimiento del misterio de Cristo, que vino para cumplir toda justicia. Con estos sentimientos, os imparto a todos de corazón la bendición apostólica.

Vaticano, 30 de octubre de 2009

BENEDICTUS PP. XVI

Posted on Enero 24th, 2010 at 12:06 PM by SJB

Mensaje del Papa Benedicto XVI para la 44º Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales

Sábado 23 de enero de 2010

“El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra.”

16 de mayo 2010

Queridos Hermanos y Hermanas

El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales – “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra” – se inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra.

Las comunidades eclesiales, han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aún de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal.

La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: “Dice la Escritura: ‘Nadie que cree en Él quedará defraudado’… Pues “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”. Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?” (Rm 10,11.13-15).

Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: “¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!” (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una “nueva historia”, porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra.

Sin embargo, la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse. Por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas “voces” surgidas en el mundo digital. Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios – adquirido también en el período de formación – con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la “red”.

También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorienta de hoy que “Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente” (Discurso a la Curia romana para el intercambio de felicitaciones navideñas, 22 diciembre 2009).

¿Quién mejor que un hombre de Dios puede desarrollar y poner en práctica, a través de la propia competencia en el campo de los nuevos medios digitales, una pastoral que haga vivo y actual a Dios en la realidad de hoy? ¿Quién mejor que él para presentar la sabiduría religiosa del pasado como una riqueza a la que recurrir para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro? Quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo “digital” los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral.

La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: “Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos” (Ap 3, 20).

En el Mensaje del año pasado animé a los responsables de los procesos comunicativos a promover una cultura de respeto por la dignidad y el valor de la persona humana. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una “diaconía de la cultura” en el “continente digital”. Con el Evangelio en las manos y en el corazón, es necesario reafirmar que hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización.

Así, una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas. Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7), quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio – como el “patio de los gentiles” del Templo de Jerusalén – también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos.

No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.

Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva “ágora” que han dado a luz los nuevos medios de comunicación.

Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS XVI
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Posted on Diciembre 17th, 2009 at 6:21 PM by SJB

(Tomado del diario El País, España. 12/12/2009)

Un seminarista, un sacerdote y un ex salesiano en la treintena responden a esta pregunta y explican su vocación

LOLA GALÁN 12/12/2009

A primera vista, Pedro Luis Andaluz es un estudiante como cualquier otro. Un chico de 20 años al que le gusta estar con los amigos y salir al campo. Pero hay algo peculiar en él. Aspira a ser santo, se levanta a las siete, dedica unos minutos a la oración y oye misa antes de ir a clase. Andaluz es el único seminarista mayor de El Burgo de Osma (Soria). Aunque ahora vive en Burgos, donde estudia su primer año de Teología. Seminaristas como él hay cada vez menos en España. Según la diócesis de Burgos, el curso pasado eran 1.381 los aspirantes a curas en todo el país. Los vientos que soplan en el mundo occidental van en otra dirección. Y en España, el sacerdocio no está precisamente de moda. Pedro Luis y sus compañeros son una rareza en la España de hoy, que cuenta con menos de 20.000 sacerdotes con una media de edad de 63 años, muchos de los cuales tienen a su cargo varias parroquias.

“Ser sacerdote hoy día es un riesgo. Es algo que se escapa de las seguridades habituales”, dice el cura José Manuel Horcajo¿Vocación?

La jerarquía eclesiástica se lamenta de esta pérdida de vocaciones, pero en los tiempos que corren no deja de ser asombroso que todavía se mantengan. ¿Qué lleva a un chaval de hoy al sacerdocio? ¿Qué ofrece la fe católica a esos cientos de muchachos, capaces de asumir un compromiso tan exigente? ¿Por qué quiere ser cura Pedro Luis Andaluz? “No lo sé. Pero estoy seguro de que Dios me quiere sacerdote”, responde por correo electrónico. “En este mundo tan consumista y poco espiritual hacen falta personas que anuncien otra alternativa, que anuncien la Buena Noticia, el Evangelio de Cristo”.

Pedro Luis, nacido en Ucero, un pueblo diminuto de Soria, decidió cuál iba a ser su futuro a los 14 años, en 2003. Para desconcierto de sus padres. “Al principio se sorprendieron un poco por esta decisión, pero al final el Señor ablandó sus corazones y les hizo ver que eso era lo mejor para mí. No se equivocaron. El resto de familiares, la verdad, no sé si dijeron algo. Supongo que al menos mis abuelos se alegrarían”.

En 2003, José Manuel Horcajo llevaba ya dos años ejerciendo como sacerdote en una parroquia madrileña. Hoy tiene 35 años, y está en su segundo destino, la iglesia de San Ramón Nonato, en el Puente de Vallecas, un barrio humilde de Madrid donde capean la crisis como pueden inmigrantes venidos de 108 países del mundo y parejas de ancianos españoles. “Conozco familias que viven en furgonetas bajo el puente”, dice Horcajo.

Integrado en el Opus Dei, aunque dependiente de la archidiócesis de Madrid, José Manuel Horcajo es uno de esos cada vez más escasos curas de a pie que cobra un sueldo modesto -”estaré en 830 euros mensuales”- y vive solo en un piso pagado por la diócesis, cerca de su trabajo. “La tarea de un sacerdote no es un trabajo”, puntualiza. “Si lo fuera, nuestra vida sería más bien triste. Esto es una experiencia de amor con Jesucristo que te lleva a darte a los demás, a los más pobres y más necesitados”.

Estamos en el despacho parroquial de la iglesia de San Ramón, un edificio centenario y armonioso. En la planta de arriba hay sesión de cine navideño para los niños, atendida por las monjas, que se ocupan de la catequesis y de la Cáritas parroquial. Hay también otro sacerdote, Lidio Escudero, de 68 años, que coincide con Horcajo en que lo suyo no es una profesión más. “La gente te llama a cualquier hora. Pero solamente una vez me ocurrió que me despertaron a las tres o las cuatro de la mañana para pedirme que fuera a una dirección y resultó ser mentira. Una broma. Me sentó bastante mal”.

Escudero viste de calle. José Manuel Horcajo prefiere atenerse a las recomendaciones de la jerarquía, que pide a los curas que vistan como tales para dar testimonio. Él lleva pantalones y suéter de lana negro sobre una camisa del mismo color con alzacuellos. Pero la severidad indumentaria contrasta con su trato natural y con la familiaridad con la que posa para el fotógrafo ante el altar mayor como un ejecutivo en la sala de juntas de la empresa. La iglesia está vacía. “Es la casa de todos. La tenemos abierta nueve horas al día. Viene la gente a pedir ayuda. Más de una vez me he encontrado a las once de la noche a una mujer inmigrante con los hijos, que no quiere volver a casa porque el marido le pega. Las convencemos de que lo denuncien, porque es la única forma de que ellos se asusten un poco”.

El padre José Manuel, como le llaman los feligreses, se declara feliz con la vida que ha escogido. Y no le pilla de sorpresa la dureza de los tiempos. “Yo he crecido ya en ese ambiente social de mucho agnosticismo, de mucha indiferencia hacia la Iglesia. La verdad, no noto ningún cambio con lo que llevo viendo desde que soy pequeño”. Ser cura y proclamarlo con ese alzacuellos es estupendo, asegura. “Cuando voy a algún sitio, procuro salir con tiempo porque la gente te para por la calle o en el metro. Hay quien te ruega que reces por algún familiar enfermo, y los mendigos te piden limosna”. ¿Y que hace él? “Cuando tengo tiempo, les invito a ir a una hamburguesería, por ejemplo”. ¿Nunca ha tenido problemas? “Me crucé una vez con un grupo de chavales y ya iba yo preparado para la que se me venía encima, pero sólo uno de ellos dijo: ‘Anda, tío, todavía hay curas vestidos de curas”.

José Manuel descubrió tarde su vocación. “Yo no era candidato a ser cura. No iba mucho a la parroquia. Me gustaba el fútbol y el béisbol. Iba a la discoteca el fin de semana”. Estudiaba para ingeniero industrial. Hasta que un día de marzo de 1993 lo tuvo claro. “No sabía muy bien cuáles eran las tareas del sacerdote, pero Jesucristo entró en mi vida, y fue un enamoramiento total”. Para sus padres fue un golpe. “No querían que dejara la carrera. Ser sacerdote hoy día es un riesgo. Es algo que se escapa de las seguridades habituales. Y la gente quiere seguridades. Es embarcarse en una aventura que uno no sabe dónde va a terminar”.

La aventura eclesiástica de Miguel Ángel Ferri terminó hace dos años y medio, después de 20 años de vida en comunidades salesianas, los tres últimos como sacerdote. Colgó los hábitos “por un montón de factores”, cuenta por teléfono desde Cork, en Irlanda, donde aprende inglés y trabaja en un call center para una firma de ordenadores. Ferri empezó muy joven su vida religiosa. Le gustaba ayudar a la gente. ¿Por qué no a través de una ONG? “La vida me ofreció otra cosa”, dice. “Siempre busqué la felicidad. Y en la primera etapa me sentía muy satisfecho. Soy muy inquieto, siempre he tenido dudas, pero siempre he seguido adelante. Pero cuando se te juntan las dudas con la insatisfacción personal, entonces es mejor romper”. Ferri, nacido en Villena (Alicante) hace 35 años, era el prototipo del cura progresista, cercano. Experimentado en la atención a drogadictos, maestro titulado, capaz de ponerse en la piel de los jóvenes, Ferri no recuerda hostilidad social. “Vivía en un microclima favorable”, pero la situación era cada vez más difícil. “Tenía dificultades de encontrar modelos de sacerdotes jóvenes a los que seguir. Los sábados me iba de marcha con gente de mi edad y el domingo oficiaba misa y me encontraba sólo gente mayor en la iglesia”. Al final “estaba desilusionado, apagado, no era yo mismo”, cuenta. Y decidió dejarlo todo. Sigue siendo católico y toca la guitarra en un coro de gospel de una parroquia de Cork. Se siente parte de la Iglesia, pero una parte crítica. “Nos hemos quedado estancados en el tiempo”, afirma.

Posted on Noviembre 7th, 2009 at 11:05 AM by SJB

1.- No olvides que, si vives, es porque otros existieron antes que tú. Da gracias a Dios por tus familiares difuntos. Reza todos los días, durante este mes, por ellos. (Jn 11,1-45)

2.- Lee la Palabra de Dios que habla de esperanza, eternidad y perdón. Te situará y te hará ver que Dios cumple lo que promete. (Rom 5,5)

3.- Relativiza situaciones y conflictos. No merece la pena vivir con rencores. La vida es demasiado corta como para recorrerla sin amor y sin humor. (Mt 18,21-35)

4.- Piensa en qué puedes mejorar y a quién le puedes hacer un inmenso bien. Todos podemos superarnos en algo: carácter, críticas, actitudes o egocentrismo. (Jn 8,12)

5.- Lucha por la vida. “Mientras hay vida hay esperanza” canta un viejo proverbio. Defiéndela, en este año de la vida, especialmente en nombre de aquellos que por injustas leyes son aniquilados antes de nacer. (Jn 10,10)

6.- “Cuando la vida te presente razones para llorar, demuéstrale que tienes mil y una razones para reír”. No te dejes vencer por las dificultades. Agárrate a la oración. (Mt 16,14-66)

7.- Vive el presente como si fuera el último día de tu vida. Nunca sabremos cuándo nos llegará nuestra hora, que no te quede nada importante por hacer y vivir. Di a tus seres queridos lo mucho que los quieres. (Mt 6,19-20)

8.- No olvides los pequeños detalles con los que te rodean. Haz que tu vida ordinaria, sea extraordinaria.

9.- Vive con intensidad cada momento. Pero, sobre todo, llénalo de fe, esperanza y amor. Entre otras cosas porque, ese momento, puede ser decisivo en tu encuentro personal con Dios: “al atardecer de la vida me examinarán del amor”.(Jn 15,9-17)

10.- Irradia alegría. Ello denotará muchas cosas: el contenido de tu corazón y que, el Señor, camina junto a ti.

Septiembre 17

Preguntas Frequentes
Posted on Septiembre 17th, 2009 at 2:27 PM by SJB

Aquí tienen un resumen de las preguntas más frecuentes acerca de la celebración de los sacramentos y sus símbolos rituales.

Vestiduras del Sacerdote

1 Sotana Vestidura similar a la de los tiempos de Jesús.
2 Amito Defensa contra las tentaciones. Uso higiénico: recoge
el sudor
3 Alba Alba=Blanca. Pureza del alma. Revestirse de Cristo.
4 Cíngulo Castidad
5 Estola Autoridad sacerdotal
6 Casulla El yugo de Cristo. La caridad.

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Significado de los colores litúrgicos

Color
Celebración
Significado
Blanco Fiestas de Nuestro Señor Jesucristo, María
Santísima, santos no mártires.
Símboliza la gloria, alegría, inocencia y pureza
de alma.
Rojo Pentecostés, Espíritu Santo, Fiestas de Apóstoles
y mártires.
Fuego del amor y sangre derramada
Verde Tiempo ordinario Esperanza
Morado Adviento y Cuaresma Humildad y penitencia
Rosado Tercer Domingo de Adviento Alegría, amor

.

Sacramentos según su tipo

Tipo
Sacramento
Iniciación Bautismo, Confirmación, Eucaristía
Curación Reconciliación, Unción de los Enfermos
Madurez Matrimonio, Orden Sacerdotal
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Símbolos sacramentales

Sacramento
Símbolo
Forma
Bautismo Agua Inmersión
Eucaristía Pan y vino Invocación
Confirmación Óleo Palabras
Reconciliación Imposición de Manos Absolución
Unción Óleo Imposición en manos y frente / Palabras
Orden Sacerdotal Imposición de Manos y óleo Invocación
Matrimonio Voluntad de la pareja Juramento

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Tipos de Óleo

Santo Crisma Bautismo / Confirmación / Orden Sacerdotal / Consagración de templos Consagrado por el obispo. Consagra a los sacerdotes, profetas y reyes.
Óleo de los catecúmenos Bautismo Función de exorcisar. Quita el pecado original.
Óleo de los enfermos Personas enfermas o en peligro de muerte Bendecido por el obispo. Da fortaleza.
Posted on Septiembre 6th, 2009 at 1:40 PM by SJB

Desamparados, MiFeEnTi.com. Un Cartago apagado pero con mucho sol, acompañó a la imagen de la Virgen de los Ángeles hasta la Basílica en la tradicional “Pasada”.Virgen de los Ángeles

La “Pasada” es el término que desde 1782 se utiliza para designar al primer Domingo del mes de setiembre en el que la imagen de la “Negrita” es devuelta a su santuario después de haber pasado poco más de un mes en la Catedral de Cartago.

A pesar de las restricciones que el Ministerio de Salud mantuvo durante el mes de agosto para evitar problemas de salud en los eventos públicos, la tradición no fue truncada.

La Negrita viajó esta vez en un camión amarillo, decorado con escenas típicas de Costa Rica y un jardín de “chinas”. El camión fue equipado para lanzar papeles de colores al aire, burbujas y neblina artificial.

Pasada Virgen de los ÁngelesDespués de la experiencia única de la peregrinación de la imagen por el país, la “Pasada” contrastó por la falta de expresividad de los asistentes.

Pero la devoción sí se echó de ver. Las parroquias del centro de Cartago se encargaron de adornar las calles con toda clase de imágenes religiosas alusivas a la Virgen María. Alfombras de aserrín teñido y pétalos de flores cambiaron el asfalto negro en un arcoiris de arte.

El evento remató con la participación del cantante dominicano Noé Reyes en un concierto frente a la Basílica de Cartago.

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Posted on Agosto 25th, 2009 at 2:32 PM by SJB

por Alfonso Aguiló Pastrana. Tomado de www.conoZe.com

He recibido un e-mail, de esos envíos masivos que se mueven a diario por el ciberespacio, que habla de un tal Jerry. Tiene su gracia, y es breve, así que lo copio a continuación.

Jerry era director de un restaurante en una pequeña ciudad de Estados Unidos. Siempre estaba de buen humor y tenía algo positivo que decir.

Era un motivador nato. Por dos veces, cuando cambió de trabajo, varios de sus empleados se empeñaron en seguirle a donde él fuera a trabajar. Si un trabajador tenía un día malo, Jerry siempre estaba allí, haciéndole ver el lado positivo de la situación.

Su manera de ser provocó mi curiosidad, así que un día le pregunté: «No me lo explico. No se puede ser positivo siempre, sin interrupción. ¿Cómo lo haces?». Jerry me contestó: «Cada mañana me levanto y me digo, tengo dos opciones, puedo elegir estar de buen humor o de mal humor. Y siempre elijo estar de buen humor. Cada vez que ocurre algo malo, puedo elegir entre el papel de víctima o el de aprender algo de aquello. Y procuro elegir lo de aprender algo. Cada vez que le oigo a alguien quejarse, puedo elegir entre sumarme a sus lamentos o fijarme en el lado positivo de la vida, y siempre escojo el lado positivo de la vida.»

«Pero no siempre es tan fácil», protesté. «Tampoco es tan difícil», contestó Jerry. «La vida es una elección constante. Cada situación es una elección. Eliges cómo reaccionar ante las situaciones. Eliges cómo va a afectar la gente a tu humor. Eliges estar de buen o de mal humor. Es elección tuya decidir cómo vives tu vida.»

Tiempo después, Jerry fue víctima de un atraco. Había olvidado cerrar con llave la puerta trasera del restaurante mientras hacía el balance de caja del día, y entraron dos hombres armados. Trató de abrir la caja fuerte, pero con el nerviosismo fallaba la combinación. Los atracadores se pusieron más nerviosos aún que él, y acabaron por dispararle. Afortunadamente, le llevaron enseguida al hospital, y después de una larga operación y varias semanas de convalecencia, Jerry recibió el alta.

Vi a Jerry unos meses después. Le pregunté qué le había venido a la mente cuando ocurrió el atraco. «La primera cosa en que pensé es que debía haber cerrado bien la puerta. Luego, después de que me disparasen, cuando estaba tendido en el suelo, recordé que tenía dos opciones: podía elegir vivir, o podía elegir morir. Y escogí vivir.»

«Los camilleros eran unos tíos simpáticos. Me animaban. Me decían que me iba a poner bien. Pero cuando me metieron en la sala de urgencias y vi las caras de los médicos y enfermeras, mientras me exploraban, me asusté realmente. En sus ojos se leía “es hombre muerto”. Entonces vi que tenía que pasar a la acción.»

«¿Qué hiciste?», pregunté. «Bueno, había una enfermera que me preguntaba a gritos si era alérgico a algo. “¡Sí!”, le contesté. Se hizo un silencio grande. Esperaban que continuara. Yo cogí aire y dije: “Sí, tengo alergia… ¡a las balas!”. Después de las risas de todos, les dije: “Quiero vivir. Así que, por favor, opérenme cuanto antes”.»

Jerry piensa que vivió gracias a los médicos y enfermeras, pero también gracias a su actitud. Yo aprendí de él que cada día puedes elegir si vas a encarar la vida con ganas o te vas a amargar. La única cosa enteramente tuya, que nadie puede controlar o asumir en tu lugar, es tu actitud. De modo que si tu te das cuenta de esto, todo lo demás de la vida se hace bastante más fácil.

La historia de Jerry concluye aquí. Es quizá un tanto simple, pero apunta una idea importante. Todos conocemos personas que, con su sola presencia, irradian sentido positivo. Su actitud es optimista, animosa, esperanzada. Poseen como una especie de campo magnético que orienta los de los que le rodean, que quizá son más débiles o más negativos. Son desactivadores de crispaciones y rencillas. Cuando afrontan una situación difícil, suelen ser serenos, conciliadores, armonizadores.

Suelen ser personas que han conseguido aprender de sus propias experiencias, tanto de las negativas como de las positivas. Creen en los demás. No reaccionan desproporcionadamente ante sus defectos, ni ante la crítica o las dificultades. No se sienten satisfechos cuando descubren los errores y debilidades de los demás (y eso no porque sean ingenuos, pues también ellos ven esos errores, pero saben que con su actitud pueden hacerles mejorar o encastillarse en su conducta). Procuran no etiquetar ni prejuzgar a la gente, sino descubrir los valores positivos que hay en toda persona. Despiertan agradecimiento y gratitud. No son envidiosas. Son agradecidas. Tienden, de forma casi natural, a perdonar y olvidar las ofensas que reciben. Buscan el modo de mejorar su formación. Leen, escuchan, poseen afán de conocer cosas, les interesa lo que interesa a quienes le rodean. En fin, toda una actitud digna de imitar en nuestra vida.

Posted on Agosto 8th, 2009 at 12:50 PM by SJB

Esta es una película que relata el discernimiento de la vocación de un joven español, Diego Lalanda, que recuerda aquel verano en el que conoció el sentido de su vida. Con la ayuda del párroco del pueblo, el Padre Jaime, y rodeado de sus amigos Luis y Rafa, Diego descubre su vocación sacerdotal. Son 5 partes, espera unos segundos al final de cada una para que empiece a reproducirse la otra.

Posted on Agosto 4th, 2009 at 12:30 PM by SJB

Hoy se cumplen 150 años de la partida de San Juan María Vianney, a la casa del Padre Eterno.

Un hombre entregado al servicio a sus hermanos del pequeño pueblo francés de Ars. Sus dotes de confesor incansable le ganaron el aprecio de muchos. El Santo Cura tenía dones extraordinarios que obraba a diario por medio de la acción del Espíritu Santo.

En especial tenía un repudio increíble hacia el pecado y podía reconocer a los grandes pecadores sin siquiera haberlos escuchado en confesión.

A pesar de la cantidad de horas dedicadas plenamente al servicio de las almas necesitadas de Ars, al Cura se le oyó pocas veces quejarse. Una de esas veces ocurrió durante su agonía mientras una procesión le traía a Jesús en su presencia eucarística, exclamó: “Oh, que triste es recibir la Comunión por última vez”.

San Juan María Vianney fue canonizado el 31 de mayo de 1925 por el Papa Pío XI, tres años después, en 1928, lo nombró Patrono de los Párrocos.

El pasado 19 de junio, Su Santidad, Benedicto XVI decretó un año jubilar dedicado especialmente a los sacerdotes. Precisamente hoy, el Santo Cura de Ars, ha sido nombrado como Patrón de los Sacerdotes, extendiendo su patronazgo a todos los que ejercen la misión de sacerdotes, sin importar si son párrocos o no.

Es por eso, deber de todo laico que profese la fe Universal, elevar una plegaria al cielo por la santificación de las almas de los santos sacerdotes de nuestra Iglesia, para que nos guíen como el Buen Pastor lo hizo y siguiendo sus pasos fielmente.

Es importante recalcar también que en el mundo hay una gran falta de sacerdotes. Por eso en el momento de oración que se considere oportuno se debería de orar por las vocaciones sacerdotales y por aquellos que sienten el llamado de Dios a entregarse completamente a Él.

Esto con el fin de que puedan discernir lo que Dios quiere de ellos y les dé fortaleza para atreverse, siguiendo el ejemplo de la Santísima Virgen, a decir que sí y seguir a Jesús hasta el pie de la cruz y al pie del sepulcro vacío.

Bendito sea Dios en San Juan María Vianney Patrono de los Sacerdotes.

 ¡Oh Jesus pastor eterno de las almas! Danos muchos y santos sacerdotes.

Oración por las vocaciones
(SS. Benedicto XVI)
Oración por los sacerdotes
(SS. Pablo VI)

Padre, haz que surjan entre los cristianos numerosas y santas vocaciones al sacerdocio, que mantengan viva la fe y conserven la grata memoria de tu Hijo Jesús Mediante la predicación de su palabra y la administración de los sacramentos con los que renuevas continuamente a tus  ieles.

Danos santos ministros del altar, que sean solícitos y fervorosos custodios de la Eucaristía, sacramento del don supremo de Cristo para la redención del mundo.

Llama a ministros de tu misericordia que, mediante el sacramento de la reconciliación,
derramen el gozo de tu perdón.Padre, haz que la Iglesia acoja con alegría las numerosas inspiraciones del Espíritu de tu hijo y, dócil a sus enseñanzas, fomente vocaciones al ministerio sacerdotal y a la vida consagrada.

Fortalece a los obispos, sacerdotes, diáconos, a los consagrados y a todos los bautizados en Cristo para que cumplan fielmente su misión al servicio del evangelio.

Amén.

Ven, oh Espíritu Santo, y da a los sacerdotes, dispensadores de los misterios de Dios, un corazón nuevo que actualice toda su educación y toda su preparación, que les haga conscientes cual sorprendente revelación del sacramento recibido, y que responda siempre con nueva ilusión a los incesantes deberes de su ministerio, en orden a tu Cuerpo Eucarístico y a tu Cuerpo Místico. Dales un corazón nuevo, siempre joven y alegre.

Ven, oh Espíritu Santo, y da a nuestros sacerdotes, discípulos
y apóstoles de Cristo Señor, un corazón puro, capaz
de amarle solamente a Él con la plenitud, el gozo, y la profundidad que solo Él sabe dar, cuando constituye el exclusivo y total objeto del amor de un hombre que vive de tu gracia; dales un corazón puro que sólo conozca el mal para denunciarlo, combatirlo y huir de él; un corazón puro como el de un niño, pronto al entusiasmo y a la emoción.

Ven, oh Espíritu Santo, y da a los ministros del pueblo de Dios un corazón grande, abierto a tu silenciosa y potente Palabra inspiradora; cerrado a toda ambición mezquina, a toda miserable apetencia humana; impregnado totalmente del sentido de la Santa Iglesia; un corazón grande, deseoso únicamente de igualarse al del Señor Jesús, y capaz de contener dentro de si las proporciones de la Iglesia, las dimensiones del mundo; grande y fuerte para amar a todos, para servir a todos, para sufrir por todos; grande y fuerte para superar cualquier tentación, dificultad, hastío, cansancio, desilusión, ofensa; un corazón grande, fuerte, constante, si es necesario hasta el sacrificio, feliz solamente de palpitar con el Corazón de Cristo y de cumplir con humildad, fidelidad y valentía la voluntad divina.

Amén.

Posted on Agosto 1st, 2009 at 11:40 PM by SJB

Desamparados. MiFeEnTi.com. Los costarricenses no tuvieron nada que envidiarle a Walt Disney World. Hoy la Basílica de los Ángeles se convirtió en el merecido palacio de la Reina de los Ángeles.

Con juego de pólvora y el aplauso de los fieles, la Virgen de los Ángeles se despidió de la multitud que le aclamaba en las afueras de su casa, la Basílica.

La imagen de la Negrita visitó hoy el Valle Central y mañana viajará en helicóptero hacia Limón, para visitar las zonas más alejadas del país.

Aunque la imagen de la Virgen no estará en la Basílica, la cantidad de romeros que siguen caminando hacia Cartago es bastante grande.

A eso de las cuatro de la tarde la imagen peregrina llegó a la Catedral Metropolitana en donde un número considerable de personas se apostaron en el Parque Central para el rezo del rosario. La agrupación puertorriqueña, Son by Four, dedicó dos canciones a la Patrona de Costa Rica.

Una vez finalizada la actividad en la Catedral, el cortejo se movió hacia Paso Ancho, Desamparados, San Francisco de Dos Ríos, Zapote y Curridabat, antes de partir hacia el valle del Guarco.

En su paso por el Parque Okayama en San Francisco de Dos Ríos, una docena de feligreses de la Parroquia San Antonio de Desamparados se reunieron para vitorear a la Reina de los Ángeles.

A pesar de las presas de tránsito, la caravana de carros que venían siguiendo a la Virgen fue a despedirla hasta las puertas del templo edificado en su honor. Ahí junto con decenas de fieles devotos y en medio de un impresionante despliegue de juegos pirotécnicos, se le dijo adiós a la histórica romería de agosto de 2009.  Aún así, la Virgen María permanece en los corazones de quienes confían en ella.

Datos Curiosos

  • Dice el dicho que “Si no les falla el sonido no son católicos”. A Radio Fides se le quemaron dos plantas de sonido de camino. Gracias a la ayuda de un buen samaritano se pudo continuar con la animación.
  • En la catedral metropolitana no sólo los obispos recibieron a La Negrita. Entre la gente y como una persona más entre tantas se encontraba la candidata a presidente Laura Chinchilla. ¿Habrá venido a pedirle a la virgencita por las elecciones del 2010?
  • Antes de que llegara la imagen de la virgen a la Catedral Metropolitana, el obispo de San José, Hugo Barrantes, y otros miembros importantes de la Arquidiócesis de San José hablaron, pero se mantuvieron siempre tras las rejas de la Catedral. Lo mismo sucedió con los animadores de Radio Fides. Una medida al parecer innecesaria debido al fuerte operativo de seguridad, ¿quizás tenga algún simbolismo escondido? Habrá que preguntarles.

 

 

Videos de la Negrita Peregrina

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